
Prados con fresnos cerca
de Fuentes de Oñoro

Foto de Ciudad
Rodrigo

Foto aérea de Almeida |
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Patrimonio natural
La biodiversidad es muy
alta, gracias a la
variedad del clima y de
los suelos, de las rocas
y del relieve, además de
los cursos de agua que
riegan estos
territorios.
Los montes están
compuestos por diversas
especies de árboles,
principalmente encinas (Quercus
ilex), robles
rebollos (Quercus
pyrenaica) y fresnos
de hoja estrecha (Fraxinus
angustifolia). Las
arboledas más extensas
están casi siempre
gestionadas como
dehesas, con una
producción múltiple
—ganadera, agrícola y
forestal— que consigue
mantener una gran
biodiversidad.
El paisaje suele formar
un mosaico, en el que
alternan esas zonas de
monte arbolado con otras
de matorral, cultivos y
pastos, además de cursos
de agua casi siempre
estacionales, ya que en
verano se reducen a una
sucesión de charcos
donde se mantiene algo
de agua.
La única excepción en
ese régimen intermitente
de los cursos fluviales
es el río Águeda,
afluente del Duero. Este
río recoge las aguas de
los demás arroyos que el
camino va atravesando.
Entre la fauna, además
de miles de especies de
invertebrados, viven en
la zona cientos de
especies de vertebrados.
Destacan por su rareza
la cigüeña negra (Ciconia
nigra), el gorrión
moruno (Passer
hispaniolensis) y el
meloncillo (Herpestes
ichneumon).
Patrimonio cultural
Estas comarcas poseen un
sobresaliente interés
histórico y cultural.
Podemos contemplar
restos arqueológicos del
Paleolítico —arte
rupestre de Siega Verde,
declarado Patrimonio de
la Humanidad—,
testimonios
celtibéricos, romanos y
medievales, puentes
varias veces centenarios
y ciudades históricas
amuralladas para la
defensa de la frontera.
La concentración de 3
fortificaciones
abaluartadas bien
conservadas y de alto
interés —Ciudad Rodrigo,
Almeida y el Fuerte de
la Concepción, en Aldea
del Obispo— convierte
este sector de la
frontera hispano-lusa en
un rincón singular en La
Raya y en Europa.
Es también muy destacado
el llamado patrimonio
cultural intangible: la
cultura tradicional, las
fiestas y otros ritos,
la gastronomía, los
eventos culturales y
deportivos... Lo más
genuino de estos
municipios fronterizos
es la influencia mutua,
que se refleja en todos
los campos de la
cultura, desde la lengua
hasta la gastronomía.

ALMEIDA
1763,
detalle del
plano de
Antonio de
Gaver |
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Ciudad
Rodrigo,
1750, según
Antonio de
Gaver |
CATÁLOGO DE ELEMENTOS DE
LA FORTIFICACIÓN
DE CIUDAD RODRIGO Y
ALMEIDA (aquí)
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