
Senderismo en familia
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Tú puedes...
• Llevar la basura y
depositarla separada en
los distintos
contenedores de los
pueblos. Y si recoges
también algún residuo
que encuentres en el
camino... ¡Muchas
gracias!
• Evitar los ruidos
excesivos y hablar en
voz baja. Así podrás
escuchar mejor los
sonidos del paisaje y
podrás observar más
fauna a tu paso.
• Ceder el paso en el
sendero. Normalmente, el
orden de prioridades es:
senderistas-jinetes-ciclistas.
Ve despacio. El sendero
es buen lugar para
convivir.
• Si vas andando,
caminar por tu izquierda
en los tramos de
carretera. Si vas en
bici, circular con
precaución por los
peatones. Haz del
sendero un espacio para
disfrutar compartiendo.
• Si usas la bici,
llévala con cuidado y
evita derrapar. Sobre
todo cuando la tierra
está blanda, estas
maniobras pueden
incrementar la erosión
del suelo. El suelo es
un recurso natural no
renovable a corto plazo,
ya que requiere muchos
años para formarse.
• Seguir fiel al camino
y respetar las
propiedades privadas que
flanquean la ruta. Y si
te encuentras con gente
de camino aprovecha para
conversar. Que sean las
prisas los únicos
residuos que abandones.
• Recuerda que los
cultivos tienen dueño y
respeta al ganado. Si te
cruzas con rebaños,
procura apartarte y no
hacer gestos bruscos que
puedan espantarlos.
• Adquirir productos
frescos en las tiendas
locales, preferiblemente
con pocos envases.
Contribuirás así a
mantener estos servicios
y a reducir residuos.
• Saborear el paisaje.
Una forma de conocer
estas tierras —tu cuerpo
caminero te lo
agradecerá— es saborear
los productos locales.
Si te fijas en los
cultivos y en el ganado
vecinos del sendero
tendrás claras pistas
sobre cómo degustar el
paisaje.
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